Hoy estoy optimista. La semana pasada le pedí a mi productor (temeroso yo, por pedírselo a estas alturas), grabar una canción que acababa de componer, pero solo a guitarra y voz y a la vez (se suelen grabar antes las guitarras y luego la voz ). El caso es que ayer estuve “estudiando” coros. Hoy me senté, con un sistema nuevo (creo que era MT, o algo así), toqué y grabé a mi rollo (siempre se graba con claqueta para llevar el ritmo de manera matemática). Luego grabé encima alguna voz, y sobre la marcha nos pusimos a mezclar y ya está terminado.

Lo curioso es que en dos horas y media hemos comenzado y acabado un tema (recuerdo que llevamos 4 meses - irregulares- de grabación con el resto) cuyo resultado me inquieta, para bien. La frase, encajó. Es curioso. Que algo tan de repente, funcione y me anime. Además, tiene la sencillez que buscaba para un tema principal, y el toque… “lisérgico” que está impregnando muchos de los temas. A lo mejor mañana la odio, pero hoy, me ha animado este noviembre musical/traumático.

Pues decisión tomada. “Cenicienta” se queda como está. Creo que fue todo una cuestión de bloqueo. No sé si es que tenía en la cabeza grabada con cincel la versión en directo del concierto de la Sala Clamores y mi cabeza no supo asimilar los cambios, viendo las diferencias como defectos. No lo sé. El caso es que dos nuevos oyentes, cuya opinión era muy importante para mí,  han quedado encantados con la  nueva “Cenicienta”. Si pudiera borrar mi mente durante 4 minutos y medio y escuchar “Cenicienta” como si nunca antes la hubiera escuchado, todo esto acabaría. Pagaría por ello, es más. Es más triste, pero parece gustar. Yo, ya he perdido mi criterio. Ha llegado un momento en el que casi nada me “toca”. Aunque no os lo creáis, en una mañana podemos llegar a escuchar el piano de una misma canción sin parar… más de 25 veces hasta dar con el sonido idóneo. Es una locura. Hacemos descansos a media mañana, por puro bloqueo e incluso por lo que puede llegar a irritar, tanto a Astray como a mí, escuchar 4 compases de guitarra sin parar durante más de dos horas.

Antonio siempre me decía que, de las que hemos terminado, “Cenicienta” es “la más canción”. Las más “conseguida”. Yo no lo sé, pero por esta vez, me dejaré guiar. Y sobre todo, como bien dice Astray, no podemos tirarnos la vida con “Cenicienta” y estar grabando el disco hasta 2010. Hay más canciones y “Cenicienta” es, lo queramos o no, una canción más en un disco de 10. Bueno, en realidad de 11…

Ese es el segundo tema. Compuse un “mini tema” (creo que dura dos minutos escasos). Se basa en una frase que ha ido viajando de canción en canción, sin llegar a cuajar hasta hace un par de semanas. Será (os estoy desvelando demasiado) el único tema a guitarra y voz del disco.

Hoy hemos terminado de mezclar el tema junto a Zahara. Creo que es de mis favoritos.

Aprovecho para hablaros de un aspecto a tener en cuenta. No esperéis el mejor disco del año. Ni siquiera un gran disco. El presupuesto es bajo, y las canciones, difícilmente serán coladas en radios comerciales. Lo que hay es lo que hay. Bajo presupuesto, escasos músicos,… pocos medios. No hay tremendos efectos, cuartetos apoyando mi voz… tener como referencia cualquier canción de los 40 es una injusta comparación. También es verdad que hemos hecho más o menos lo que hemos querido dentro de nuestras limitaciones. Estamos arriesgando musicalmente hablando, cosa bastante satisfactoria. Pero es lo que toca y está siendo construido con mucho cariño y con la ayuda de mucha gente que está participando de manera altruista e implicándose por voluntad propia (incluyo el óptimo trabajo de Astray como productor, y tirándose el rollo con un presupuesto ruin y sin escatimar ni en tiempo ni en recursos), eso sin contar a la gente que se ha ofrecido pero que no ha hecho falta (apuntados quedan para siguientes ocasiones). El resultado, para mí es óptimo, para otros, será un juego de garaje. Somos realistas. Pero es un paso más. Necesario.

Ginés, el batería que grabó uno de los temas hace ya un tiempo, no podrá grabar los tres temas restantes hasta el jueves de la siguiente semana. Mientras, supongo que pararemos, ya que está todo casi ultimado. Si nuestros cálculos no fallan, al CD le faltan 3 semanas.

Más cosas. Acabo de hablar con mi amiguita Olivia y nos han cancelado el concierto del 3 de Enero. Parece ser que los señores de “La Pequeña Bety” nos quieren buscar mejor fecha (aún no le encuentro sentido a la táctica). Pues eso.

Mientras, sigue en pie, claro, el concierto junto a Almudena el día 7 de diciembre (domingo de puente). Será sin Javi y sin Elena. Hacía que no daba un concierto sin banda desde… el 24 de abril, en Ciudad Real. En Madrid, prefiero no echar cuentas, que me pongo nervioso. Pues eso.

Ayer de nuevo, sesión de estudio. Nos metimos con el tema en el que participó Zahara y hemos comenzado la mezcla. Según el Sr. Astray. La semana que viene finiquitamos. Tan solo falta la mezcla de algunos temas, grabar la batería de los poco que la llevan y el máster. El lunes retomaremos de nuevo, y ya empieza a verse cual será el resultado de toda esta batalla.

 Mientras…

Ayer estuve en el concierto de mi amiguita Olivia (from Happyland). Fue en La Pequeña Bety y me invitó a cantar con ella ese himno happyliano que es “Felices Novios”, aunque yo le recomendara pensárselo dos veces. Olivia suena cada vez mejor y aprovecho la ocasión como siempre para recomendarla, y más, a trío con Celia y Alex. Suenan cada vez mejor. Os recuerdo que el 3 de enero estaremos juntos allí mismo, en La Pequeña Bety.

Más cosas…

Almudena Jiménez me lo propuso y ayer mismo me confirmó. Compartiremos concierto el día 7 de diciembre (domingo del puente). El concierto en principio será solo a guitarra y es una buena ocasión para escuchar un concierto un poco más de tranqui de lo que os tengo acostumbrados. Llevamos una época tocando en salas más animadas de lo normal y no vendrá mal volver al formato “mesa y velas”, que ya se iba echando de menos ¿Os apuntáis?

Cenicienta, tras varias escuchas y diferentes puntos de vista, ha sido desposeída de su alma. Suena raro, pero es así. Es como si le hubiéramos quitado algo. Y lo más curioso es que nadie sabe decir qué. Todo está bien. Pero no llega. Es tan extraño… Nos quedan tres opciones: a) Regrabarla entera sin saber el problema y esperar que esta vez funcione, b) que se me ocurra alguna genialidad que la reanime, c) dejarla a guitarra y voz y jugársela con una canción “a pelo”. Sea como sea, mi desilusión con el tema es obvio. No es una canción fácil de digerir, y tal y como ha quedado, parece una “tragicanción”…. y Cenicienta no es trágica, ni siquiera triste. Es lo que es. Es más, diría que es alegre, aunque no lo parezca. Ha quedado algo así como… sensacionalista. Y no quiero ni ser pretencioso ni parecerlo, así que no la quiero en el disco tal y como está. Y lo más importante. Si no llega, no llega.

Pasopalabra que el tema ya me tiene bastante agotado…

Ayer, a parte de discutir largo y tendido y llegar a curiosos roces entre Antonio Astray y yo (la verdad es que somos los dos tan majetes, que una tercera persona no notaría la tensión), terminamos con el que será, según mi opinión a día de hoy, la canción que irá a la cabeza del disco. Creo que representa muy bien el espíritu del conjunto. Es básica, sin recargos y a la vez con mucha energía. A medio camino entre “doy una voltereta” y “que me pego con el bordillo” que tanto me gusta.

Por otro lado…

Hoy, la canción “épica” por antonomasia del que será mi primer (espero que no último) disco. Hemos mezclado el tema más divertido, para mí, más diferente para otros. Sea como sea, la canción más oscura del disco y creo que de todas las que he compuesto. Grabada y mezclado con la libertad que aporta el hecho de que sabes que irá la última de la lista, ya que es.. pues eso, diferente y no queremos asustar a nadie en los 5 primeros temas. En la mezcla hemos conseguido encontrar el equilibrio que buscábamos, entre lo “inquietante” y lo… hogareño. Curiosa. Pero la verdad, es la que menos me preocupaba. Hemos probado cosas, y el resultado mola (repito, mola, para que esté ahí, no para representar el conjunto del disco).

Y dicho esto. Mañana más. Mientras, necesito, urgentemente, un largo descanso.

Hoy no es mi mejor día. Digamos que “Cenicienta” está camino de convertirse en una “canción de contenedor”. Tras un fin de semana en el que mi productor ha estado mezclando el tema, yo he llegado esta mañana y no me ha gustado. Es un problema de fondo, según Astray. El momento ha servido para sacar mucha mierda y pegarme de bruces con unas limitaciones que yo ya intuía y que han dado demasiado de si hasta el punto de no poder frenarlas. Según Astray, el tema es insalvable. Literalmente: “Ha quedado como una canción de una maqueta bastante buena”. Habría que grabarla desde el principio, plantearla de otro modo. Es una pena, pero sé que lleva razón. Para mí, es un tema importantísimo, una canción imprescindible y me niego a dejarla fuera del disco, como también se ha planteado. Grabarla de nuevo requiere un tiempo que no nos podemos permitir a estas alturas, y arreglarla es como como pintar encima de una mancha de humedad. Primer problema gordo de estos 4 meses y medio de grabación. Es un poco agobiante, cualquier otra me hubiera dado un poco igual, pero resignarme a que “Cenicienta” pase al “cubo” de las tres últimas canciones, desanima mucho.

A veces me gustaría hablar con alguien de mis canciones como si fueran suyas. Que me leyera el pensamiento, cogiera un pentagrama y resolviera una canción en cuestión de minutos. Que mañana llegara otra vez al estudio, y el tema estuviera grabado desde 0 como yo quiero pero no sé. Que alguien terminara el disco por mí, porque creo que yo ya no puedo más. He llegado a mis límites físicos y creativos.

Mañana estaré en un sitio llamado “La escalera de Jacob” en el concierto de Adrián Usero + José Lemus. Tendré mis minutos de gloria, acompañando “duando” algún tema con Adrián y con Isa, una chica a la que Javi y yo estamos grabando en casa. Aparte me tocaré (frase inquietante donde las haya) algún tema yo solito. Si no hay plan para mañana, os recomiendo el concierto. Los conciertos de esta gente suelen ser muy divertidos.

Os dejo la dirección y la hora por si os apetece pasar.

La Escalera de Jacob, C/ Lavapiés nº 11 (Metro: Tirso de Molina o Lavapiés), a las 21:00. 3 eurines.

 

un abrazo…….

Ayer terminamos con un tercer tema. No sé si le falta algo. Puede. Creo que estoy demasiado saturado como para saber si está bien o no. Llega un momento en el que pierdes la noción de lo que estás escuchando. Yo trabajé casi un año de corrector ortotipográfico. LLegó un momento en el que veía errores donde no había. En vez de aprender a escribir bien, dudaba de todas las palabras, porque llega un momento en el que te saturas.

Esta vez, Astray hizo la mitad de la mezcla. Es muy importante para mí presenciar todo el proceso y cuestionar diferentes aspectos. Pero mi escasez de tiempo está haciendo que intervenga tan solo la mitad del tiempo que necesitamos para mezclar (si no queremos que esto se alargue hasta enero). Estoy al principio, pero los matices del final corren a cargo de mi productor. Tiene muy buen criterio técnico, pero las canciones a veces pueden perder la intención con la que un día se escriben por pequeños matices en x parte de alguna estrofa por un sencillo cambio de volúmen del cello.

El caso, es que estoy muy contento con los tres temas terminados. El de ayer, es un pequeño capricho que me quería tomar con este disco, y sé que no voy a poder aplicarlo a ninguno de los temas restantes, porque, como dice Astray, son otra historia, otras canciones. Quizás fue porque esta fue la única que compuse pensando desde el principio en que la iba a “psicodelizar”. Los acordes están buscados a propósito para crear una atmósfera continua, una progresión de acordes típica de muchas canciones de los años 60.

Bueno, espero, cosa importante, que a vosotros os guste.

 

Tres días seguidos de grabación sin “Diarios…”. Intentaré resumir.

Acabo de dejar en el estudio a mi productor terminando de mezclar el tercer tema. Y es que entre el lunes, el martes y el miércoles, hemos mezclado 2 temas. Con este ya serían tres. Creo que son justo los tres temas más característicos de los tres estilos que creo que hay en el que será este primer disco (y espero que no el último). No soy nada dado a los discos “surtidos”. Hay discos, sobre todo en España, en los que hay: una canción de pop,  otra de hip-hop, una bossa-nova, un … no sé. No digo que me gusten más los disco monótonos, pero sí que haya un hilo conductor, un estilo propio, un algo que en cuanto lo escuches, sepas quién es y a la vez te sorprenda en cada nuevo tema. Estamos haciendo todo lo posible para introducirnos en las canciones y no desfasar demasiado. Profundizar en lo que hay y a la vez jugar un poco.

Estamos jugando a tres bandas. Por un lado un grupo de canciones a trío, como estamos acostumbrados a hacer estos dos últimos años. Por otro lado, un grupo de canciones a trío, pero con algún añadido, alguna variación, más… rítmicas, más ágiles. Y otro sector de “marcianadas” como le llama mi productor. Algún coro, algún instrumento raro… y es que no aprovechar esto para experimentar un poco y sacar mi pequeño “Sgt. Peppers” latente, sería algo que no me perdonaría nunca. Mi productor se asusta cada vez que le digo: “Antonio, aquí veo…”. Al principio me dice que no, pero luego le convenzo y me deja hacer algún coro imposible, un cruce de guitarras o un final a lo “A Day In The Life” (guardando las distancias). El mercado musical está muy complicado como para hacer más de lo mismo y no arriesgarse a hacer lo que uno de verdad quiere. Ya que la cosa está tan mal, no hagas más de lo mismo y haz lo que te de la gana. No sé si es una buena teoría, pero ahí lo dejo. La música no creo que sea como un edificio, con todo en su sitio, apto para no derrumbarse, acoger personas, no incompatibilizar con la zona… Es más bien una bola de arcilla, con la que puedes hacer lo que te de la gana, porque es tuya y punto. Y ahí estará por si alguien quiere mirar, o incluso llevarse un trozo a casa para ponerlo de cenicero (demasiadas metáforas en mis post, me estoy dando cuenta).

Pues eso. Tercer tema a punto y mañana más. Mezclar agota. No de igual modo que grabar, que es más físico, sino algo de cansancio mental, de bloqueo mental. Salir de allí habiendo escuchado la misma frase más de 20 veces… Hoy volvió Javi al estudio para regrabar un teclado que daba problemas. Pasó Almudena Jiménez (compi musical) y nos trajo unas palmeras de chocolate para desayunar y estuvimos cotilleando de lo de siempre. Así da gusto.

Todas las personas, por naturaleza, tienden a asociarse. Es una necesidad del ser humano, el formar parte de un grupo, integrarse. Una necesidad como comer, “descomer”, reproducirse… La soledad creo que es como una montaña rusa. Es divertida, pero realmente a nadie le gustaría comer, “descomer”, reproducirse (aunque cosas más raras se han visto)… subido en una atracción de feria. Siempre he defendido el aislamiento como un estado necesario, una manera de encontrarse de algún modo a si mismo para enfrentarte al mundo sin “efecto peonza”, sin arrasarlo todo sin darte cuenta de qué dices, qué haces o a dónde te diriges.

Hacía que no escribía una canción… pues no sé. Meses. Yo que he llegado a estar con dos o tres canciones a la vez. Hasta hace un par de días. Sin tiempo, sin ganas o sin agitación mental compatible con mi actividad social o laboral. El disco me consume de un modo que ya preví. Volcar toda tu emoción, inquietud, en algo así, te deja con escasa fuerzas para crear algo fuera del estudio, y lo único que uno quiere es tomarse una caña con alguien y despejarte con la idea de llegar a casa. Sentarse solo frente al equipo y escuchar el tema, aún a medias, y ver si te emociona, te destroza o te duele de algún modo. Es como prepararte para un concierto. Yo, he llegado a encerrarme en el baño de una sala antes de salir a tocar durante más de 15 minutos. Necesitas estar solo, situarte, calibrar la situación. Encontrarte.

Y es que está costando mucho. He de decirlo. Creo que lo más importante es que este disco duela. Sea como sea. Me da igual que la guitarra suene mejor, peor, la batería derribe la canción, tenga bajo o me haga coros… si la canción no duele, no me vale. Y es difícil. Escuchar la canción y tener la frialdad como para darte cuenta de que tal y como está, está bien, pero no me induce a arrancarme el estómago o a dejar de escucharla del vértigo o del escalofrío… a mí no me vale. Y eso está haciendo que tardemos más en terminarlo. Una nota en tal sitio o una frase sin ganas, pueden tirar por la borda lo que estoy buscando.

Mi necesidad comunicativa crece a pasos agigantados y he caído en las redes del Facebook. Sí. Todos aquellos a los que les dije que pasaba de él, se estarán riendo de mí ahora. Pero me picaba la curiosidad, a parte de que soy andaluz, y la vena cotilla es incontrolable y a veces hasta inquietante.

 

Según el Sr. Astray, con este tema voy “a entrar en el escenario indie por la puerta grande”. Yo no lo sé, la verdad. Hubo bajo eléctrico. Parece que era inevitable que el tema que nos lleva trayendo por el camino de la discordia terminara convirtiéndose en la canción más… comercial, por decirlo de algún modo. Dos guitarras acústicas, batería, bajo, y una cosa muy graciosa e inquietante llamada “Ebow”, que yo mismo he grabado. Tras soltar el Sr. Astray un caballo salvaje en mitad de la pista, he tenido que ideármelas para convencer al caballito de tranquilizarse y meterse en el corralín. Creo que lo he conseguido.

En mi opinión, y así se lo expresé a Antonio (Astray), el tema me parecía demasiado agresivo (comparado con el resto y con el concepto del disco que tengo en la cabeza, no con Helter Skelter). Me dio la razón y jugamos con los planos y los volúmenes. Primero convertimos un desnudo pop melódico y naïf en un pop-rock, para más tarde convertirlo en un indie-pop, cuanto menos, interesante. Dice Antonio que le recuerda a las primeras canciones de u2, y yo le digo que a mi U2 pues… que en general, nunca me ha convencido. Puse a prueba todos mis instintos musicales para conseguir, recuperar, la horizontal canción que un día estructuré en mi cabeza. Me empeñé en grabar de nuevo las voces para conseguir ganarle la batalla a la batería, que rompía con la horizontalidad por la que siempre he velado para este tema y en general para el resto de los temas. Logré con el Ebow hacer lo mismo y decidimos que fueran las dos acústicas, especialmente la segunda que metí, más sutil y “abierta”, las que llevaran  la voz cantante, arrebatándole el protagonismo al bajo y la percusión. Creo que, aunque este tema es, será, diferente al resto, más ágil, más rítmico, hemos conseguido evolucionarlo hasta un tema más melódico y horizontal (palabra que no paro de utilizar, pero es que explica justamente a lo que me refiero. Digamos que Across The Universe es horizontal, y Stand By Me no lo es).

Creo que ayer fue un día importante. Tenemos un tema. Aún no he aceptado del todo que me haya salido un hijo revolucionario. Pero hay que quererlo igual. Necesito ponerme de nuevo con Baila Nena y encontrarme, porque ayer me perdí un poco.

Next Page »