El tiempo pasa curiosamente lento hablando en presente y temiblemente rápido pensando en pasado. Creo que a mis 24 años estoy justo en el momento de caer por algún lado del cable de acero. A veces pienso cómo podría ser todo si de pronto un día me levanto y decido dar un giro a mi vida de 180º y dedicarme a intentar rehacerla tal y como todos esperan. Bajar de las nubes y dedicarme a buscar un presente y futuro estables siguiendo las vías del tren. Uno se siente extraño, como si todos le miraran juzgando, como si nadie entendiera que tu cabeza es como una gran tela blanca y tu tienes las manos llenas botes de pintura y uno estuviera todo el día pintando con las manos y disfrutando con la textura pastosa. Como si todos le dijeran “no hagas eso, no se puede, no te salgas, no te ensucies las manos, fíjate…”

Hay una frase que nunca he soportado en cuanto a música al menos se refiere. El mítico “eso no se puede, no es posible, eso no se puede hacer así porque no, todo el mundo sabe que no, es que nadie hace eso, es que si te fijas en lo demás, nadie hace eso, es que si haces tal, tienes que hacer cual, no puedes hacer eso, porque no, ahora tendrías que hacer esto, sí o sí”. Maldita sea.

Raro. Extraño. Duro. No sé. Pues me da igual. Pasos, decisiones y, al fin y al cabo, el infinito, el todo, el más y el no sé hasta donde. Pero sobre todo, el a mí esto me llena. Desde aquí animo a todo el mundo en este 2009 a dejarse llevar un poco por sus impulsos. Porque cuando termine 2009, no te arrepentirás de haber “cumplido” con el año transcurrido, sino que te alegrarás de haber disfrutado asumiendo riesgos y descubriendo rincones que nunca imaginaste que pudieran existir.

Y digo yo, ¿cuál es el final? ¿Y la finalidad en si misma? Qué menos que citar al sr. Lennon, al cual no venero por su creatividad, sino por su visceralidad aplicada (y muchos damos gracias de que lo aplicara a la música), diciendo que “la vida es aquello que transcurre mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

2008 fue un año decisivo. He conocido a gente que me ha aportado prácticamente el 50% de lo que soy ahora. Irene Tremblay me hizo darme cuenta de lo importante que es hacer música y respetarte. La humildad y la sinceridad como bandera de un equipo de “canciones pequeñas” que me hicieron darme cuenta de que lo importante de toda esta mierda, es hacer buenas canciones y punto. Olivia (de Happyland, hablando en clave de Sol) ha sido, de algún modo, un apoyo creativo que necesitaba desesperadamente. Alguien con el que conectar musical y personalmente para vomitar toda estas frustraciones compartidas sobre la densa niebla que rodea a las canciones. Y Antonio Astray, que aunque se haya empeñado en romper mis “métodos hippies y psicodélicos”, como él les llama, me ha desarrollado el lado “músico”, acaparado durante muchos años por mi lado obsesivo/creativo. 6 meses de relación que me han “metido en cintura”, me han centrado. Para Antonio, he pasado a denominarme “el niño de los puentes”. Dice que complico demasiado las estructuras de las canciones.

El cuarto y último concierto en la Sala Clamores (enero2008-aforo desastroso), me hizo tomar una decisión drástica y tirar un poco por la borda nuestras aspiraciones a forzarnos a entrar en una sala que suponía para nosotros un gran desgaste físico y anímico debido a la presión que suponía intentar llenar una sala con tanto nombre y tanto aforo (no llegar a los 80 en Clamores era incluirte en la lista negra de la sala). Decidimos dar pasos más pequeños, pensando en un trabajo de fondo, pero escogiendo de manera selectiva nuestras incursiones. Sacar el máximo provecho en salas más pequeñas, sacrificando calidad de sonido en pro de conciertos sin presiones, pero que nos daban un rodaje que ya había olvidado desde mis primeros años de conciertos en Madrid. Por otro lado, decidimos reducir, en contra de muchos no-partidarios de este método, nuestro número de conciertos. Quitarnos un poco de en medio y no estar en todos lados a todas horas. Creo que debemos ofrecer cosas nuevas, esforzarnos por no repetirnos y así, no aburrir. Menos conciertos, pero siempre con cosas nuevas que ofrecer sin caer tampoco en cosas raras y siempre sobreponiendo nuestras ganas de agradarnos a nuestras ganas de agradar, ya que todo se contagia.

La invitación de Luis Ramiro a principios de verano para tocar con él en Galileo Galilei fue un gran empujón anímico. Uno de tantos de este hombre. Hombre que curiosamente se plantó en la sala Zanzíbar para acudir al último concierto que di junto a Almudena. El problema es que se plantó en la sala al día siguiente y se la encontró cerrada. Cosas del directo. También importante el doblete de entrevista en Cope Madrid 2 de mano de Carmen González-LLanos Flethes (la pimera en directo y la segunda hace menos de un mes por teléfono).

El disco ha supuesto un desgaste en todos los sentidos. A parte de lo que he aprendido en estos 6 meses, los momentos brillantes, los invitados aún más brillantes, las risas y pequeñas discusiones con Antonio y el bueno de mi teclista-pianista-organillero y apoyo anímico que es Coque… he acabado completamente bloqueado y apático. Ahora estoy en proceso de desconexión, esperando el pistoletazo de salida para pegármela en alguna de las vallas del tramo de carrera.

Para bien o para mal, he aprendido a perder menos el tiempo con cosas o situaciones que no me aportan nada y disfrutar más de otras. Cada vez me gustan menos las tonterias y me fío menos de la gente. Siempre que termino un concierto pienso que ha sido el peor. Las opiniones negativas de mis conciertos me siguen destrozando anímicamente y sufro procesos sociofóbicos en el escenario en base a las reacciones del público a las dos primeras frases que digo después de la primera canción. Sigo sin prepararme un ápice de lo que digo en los conciertos y sé a lo que me expongo. Soy un personaje voluble e inevitablemente sensible al público. Me dicen que tablas, experiencia, eso se hace con los años, eso… pero llevo 6 años haciendo esto. No es cuestión de tablas. Es cuestión de que no somos músicos. Somos personas que hacen música, debajo y encima del escenario. No somos actores aunque lo parezcamos. Somos lo que somos.

En definitiva, 2008 ha sido importante. Javi y yo ya dijimos a finales de 2007 que 2008 sería un año para rodar mucho y prepararnos para 2009. Porque vendrá agitadito. Hemos decidido quitarnos de en medio una temporada y ordenar un poco todo en vista a lo del disco. Hasta la presentación, nos quedaremos fuera de plano, al menos como formato banda.

Aprovecho para daros las gracias a todos por este año. Por los conciertos, los emails, los apoyos, los ofrecimientos y sobre todo, por haber sido capaces de leeros todo esto.

Felices fiestas. Nos vemos en 2009.

Es como cuando sabes que hay algo detrás de la puerta, pero el hecho de esperar para abrirla te produce una sensación de nervios que en si misma resulta interesante. O también puede ser miedo. Miedo a ver como tus ilusiones pueden estar a punto de caer al suelo, y prefieres retenerlas antes de plantearte la posibilidad de que se caigan. O miedo a que salga todo más o menos bien, y perder el control de manera que des un paso en falso y se caiga todo igualmente.

Esta mañana recibí una de las canciones vía mail de mi productor. Faltaba un pequeño detalle de uno de los temas y el resultado es bueno.

Me alegra poder contar en toda esta historia con Diana Oliver. Ha decidido adentrarse conmigo en esta aventura. Aunque su tarea principal sea la de agente de prensa, también me ayudará en esta primeras semanas de asesoramiento e indagación discográfica. Nos han propuesto una cosa y estamos tanteando el terreno, tanto dentro como alrededor.

Lo más importante para mi siempre ha sido tomarme las cosas con mucha tranquilidad y pies de plomo. Hay que estudiarlo todo antes de tomar cualquier decisión y las prisas son malas amigas de prácticamente todo. También es verdad que yo soy mucho de “dejemos pasar el tiempo a ver qué pasa”, táctica “regulera” en casi todos los aspectos de la vida. Pero bueno, de nuevo, y autoconfirmando mis teorías, solo me queda decir una vez más: a ver qué pasa.

A ver. El master no ha sido escuchado, sino requeterrequeteescuchado. Llevo tres días partiéndome la cabeza con los diferentes caminos que puede tomar esto. Desde una gran discográfica (lo difícil no es entrar en catálogo, sino no incluir tu alma en el contrato), un alquiler de sello, una discográfica independiente (hoy día funcionan como grandes discográficas - y las grandes como inmensas-), una editora… La lista es larga. Estoy pendiente de llamar a un “consejero”, amigo de mi productor, que trabaja en temas de marketing musical, para asesorarme de todos los aspectos y posibilidades planteables. A ver si saco algo en claro.

El master ha hecho que muchas canciones suenen un poco más grandes, y alguna nos ha sorprendido. Es curioso cómo poco a poco ves cómo las canciones, se van convirtiendo en temas, los temas en “cortes”… y al final, uno olvida que eso era algo que estaba muy por encima de en lo que después se convierte, un producto. Da pena ver como ahora mucha gente hablará de “funciona” o “no funciona”, en vez de me gusta, me llena o me retuerce el estómago. Es una de las razones por las que a veces veo todo esto del mercado discográfico como algo sucio y con olor a plástico.

Me acaba de llamar Antonio Astray… Y YA TENEMOS MASTER!!!!!!! Faltan 5 horas para escucharlo.

Está a punto de terminar el año 2008. Por supuesto, cuando llegue el momento, escribiré largo y tendido qué ha supuesto para mí. Pero no es el momento. Por lo pronto, dentro de una semana, largo 7 u 8 días a Granada, a respirar un poco, que ahora mismo es lo que más necesito. Habría que juntarse en casa de alguien y hacer una quedada guitarrística. Pero hace tanto que no toco en Granada que no sé si llenaríamos siquiera un cuarto de baño. Espero que no se hayan olvidado de mí por allá.

Esta semana será importante. Tendré el master en la mano y espero que se haya solucionado el tema de la portada. A partir de esta semana, y sobre todo a mi vuelta de vacaciones, se divisa una temporada oscura. Por diferentes razones, salir ileso no será fácil. Así que habrá que coger fuerzas.

Ayer por la noche estaba con Olivia y su Alex tomando una cerveza cuando mi querido productor me citó para seguir mezclando esta mañana. A falta de un detalle que se solucionará esta semana y tras 6 horas de estudio matinal, ya HEMOS TERMINADO. Solo falta el Máster, un proceso llevado a cabo por Antonio en cuestión de una semana, día que tendré el máster definitivo en mi poder. Ahora tengo las mezclas, que no distarán mucho del máster, pero es lo que diferencia un sonido profesional de un sonido de mezcla.

Y ahora… ¿qué hay que hacer?

Tus brazos se convierten en un tobogán, y ayer se te volvió a olvidar mirar; de nuevo estuve a punto de saltar, buscando un buen final.

Um…

Quiero acabar. Estoy sufriendo pequeños procesos psicopáticos. Primero, que si esto estaba acabado en octubre. Luego, en noviembre. Luego, seguro que en diciembre… Han pasado… 5 meses. Y lo peor es sentirte atado de manos, sin saber qué hacer. Mover las canciones, esperar, ir hablando con gente, mandando emails… No sé. Como que no entiendo esto como canciones sueltas, sino como un todo, y quiero moverlo todo a la vez, no a trozos. Necesito que me digan: Terminado! Y entonces yo estaría con el paso nº2 para dejarlo todo listo para el nº3. Esto se está alargando más de lo que preveía. Y no quiero gastar energías moviendo canciones sin masterizar, ni diseñar libretos en base a una portada en el limbo.

Como bien dice mi padre: “hijo, si quieres que las cosas te salgan bien, hazlas tu e intenta no tener que depender de nadie”. Pero mi padre no contaba con nuestras limitaciones. El día que esto acabe, prometo hacer mucho ruido. Aunque sea tirando a más de una persona por algún inhóspito lugar.

Ayer fue un concierto entretenido. Diferente. Ya se me había olvidado lo que era que la gente se sentara y escuchara. Me recordó un poco a los conciertos que daba en Granada. Almudena estuvo mejor que nunca y yo estaba cómodo. Me quité la espina de la melódica y por fin una buena ocasión para cantar mi canción favorita de The Beatles, Sexy Sadie, aprovechando la excusa del 40 aniversario de The White Album (Almudena no se creía que me quitara una de “mis 5 canciones” para tocarla, pero era inevitable). Me dijo un amigo que ponía cara de cansancio en mis canciones. Pero ya le dijimos Javi (teclado) y yo, que es cara de placer. La música es lo que tiene. Y mis caras… pues… mis caras son como son.

Pues eso, que gracias por llenar la sala y acompañarnos anoche. A los de siempre, a los nuevos y a los despistados. Y a Almudena, por arreglarlo todo para que fuera posible.

Retomo la semana que viene el estudio de grabación y esperemos que esté listo el máster en dos semanas.

Ayer terminamos con otro de los temas. “Esta canción es una marcianada, Carlos. Y la producción ha quedado marciana, marciana… Mola.” Palabras de mi querido productor, el Sr. Astray. Cierto es que la canción es extraña. Más o menos como yo y quien me acompaña a las voces, pero la batería ha conseguido captar el espíritu de este “tango-pop-cirquense”, si se le puede llamar de algún modo. No es un 1er corte de disco, porque me tomarían por … por algo. Pero será una dignísima 5ª o 6ª canción. Un poco de desfogue entre tanta presión, tanto colocón espeso que supone el conjunto de las 11 canciones en general. A ver qué tal.

Dije que tenía portada. Pero no es así del todo. Esto está siendo todo un dilema. Dos portadas con dos significados completamente diferentes. A ver qué tal también.

Astray dice que no retomamos hasta dentro de una semana larga. Una pena, porque queda muy poco y en 5 o 6 días intensivos, la finiquitábamos. Pero habrá que esperar. No creo que tengamos el máster en mano hasta últimos de diciembre. Mientras, iré preparando el libreto y puede que hasta empiece a moverlo un poco. Ya veré.

Y no olvidemos. El domingo, concierto en la Sala Zanzíbar, un café-teatro para disfrutar de un concierto sin jaleo ni ruido de copas. Junto a Almudena Jiménez. Lo pasaremos bien. Quienes os habéis puesto en contacto para saber la hora exacta, las sala no es muy grande, así que si el concierto empieza a las 21:30 (que puede ser también 21:45), os recomiendo a quien tenga interés en pillar sitio sentado, pasarse en torno a las 21:15 para asegurárselo. Si no hay, os prometo sitio a nuestro lado en el escenario. El precio es un extra de 3 o 4 euros con la primera consumición.

Hasta el domingo…

Next Page »