Sat 27 Dec 2008
De canciones infinitas, 2008 de transición y decisiones estratégicas
Posted by[8] Comments
El tiempo pasa curiosamente lento hablando en presente y temiblemente rápido pensando en pasado. Creo que a mis 24 años estoy justo en el momento de caer por algún lado del cable de acero. A veces pienso cómo podría ser todo si de pronto un día me levanto y decido dar un giro a mi vida de 180º y dedicarme a intentar rehacerla tal y como todos esperan. Bajar de las nubes y dedicarme a buscar un presente y futuro estables siguiendo las vías del tren. Uno se siente extraño, como si todos le miraran juzgando, como si nadie entendiera que tu cabeza es como una gran tela blanca y tu tienes las manos llenas botes de pintura y uno estuviera todo el día pintando con las manos y disfrutando con la textura pastosa. Como si todos le dijeran “no hagas eso, no se puede, no te salgas, no te ensucies las manos, fíjate…”
Hay una frase que nunca he soportado en cuanto a música al menos se refiere. El mítico “eso no se puede, no es posible, eso no se puede hacer así porque no, todo el mundo sabe que no, es que nadie hace eso, es que si te fijas en lo demás, nadie hace eso, es que si haces tal, tienes que hacer cual, no puedes hacer eso, porque no, ahora tendrías que hacer esto, sí o sí”. Maldita sea.
Raro. Extraño. Duro. No sé. Pues me da igual. Pasos, decisiones y, al fin y al cabo, el infinito, el todo, el más y el no sé hasta donde. Pero sobre todo, el a mí esto me llena. Desde aquí animo a todo el mundo en este 2009 a dejarse llevar un poco por sus impulsos. Porque cuando termine 2009, no te arrepentirás de haber “cumplido” con el año transcurrido, sino que te alegrarás de haber disfrutado asumiendo riesgos y descubriendo rincones que nunca imaginaste que pudieran existir.
Y digo yo, ¿cuál es el final? ¿Y la finalidad en si misma? Qué menos que citar al sr. Lennon, al cual no venero por su creatividad, sino por su visceralidad aplicada (y muchos damos gracias de que lo aplicara a la música), diciendo que “la vida es aquello que transcurre mientras estás ocupado haciendo otros planes”.
2008 fue un año decisivo. He conocido a gente que me ha aportado prácticamente el 50% de lo que soy ahora. Irene Tremblay me hizo darme cuenta de lo importante que es hacer música y respetarte. La humildad y la sinceridad como bandera de un equipo de “canciones pequeñas” que me hicieron darme cuenta de que lo importante de toda esta mierda, es hacer buenas canciones y punto. Olivia (de Happyland, hablando en clave de Sol) ha sido, de algún modo, un apoyo creativo que necesitaba desesperadamente. Alguien con el que conectar musical y personalmente para vomitar toda estas frustraciones compartidas sobre la densa niebla que rodea a las canciones. Y Antonio Astray, que aunque se haya empeñado en romper mis “métodos hippies y psicodélicos”, como él les llama, me ha desarrollado el lado “músico”, acaparado durante muchos años por mi lado obsesivo/creativo. 6 meses de relación que me han “metido en cintura”, me han centrado. Para Antonio, he pasado a denominarme “el niño de los puentes”. Dice que complico demasiado las estructuras de las canciones.
El cuarto y último concierto en la Sala Clamores (enero2008-aforo desastroso), me hizo tomar una decisión drástica y tirar un poco por la borda nuestras aspiraciones a forzarnos a entrar en una sala que suponía para nosotros un gran desgaste físico y anímico debido a la presión que suponía intentar llenar una sala con tanto nombre y tanto aforo (no llegar a los 80 en Clamores era incluirte en la lista negra de la sala). Decidimos dar pasos más pequeños, pensando en un trabajo de fondo, pero escogiendo de manera selectiva nuestras incursiones. Sacar el máximo provecho en salas más pequeñas, sacrificando calidad de sonido en pro de conciertos sin presiones, pero que nos daban un rodaje que ya había olvidado desde mis primeros años de conciertos en Madrid. Por otro lado, decidimos reducir, en contra de muchos no-partidarios de este método, nuestro número de conciertos. Quitarnos un poco de en medio y no estar en todos lados a todas horas. Creo que debemos ofrecer cosas nuevas, esforzarnos por no repetirnos y así, no aburrir. Menos conciertos, pero siempre con cosas nuevas que ofrecer sin caer tampoco en cosas raras y siempre sobreponiendo nuestras ganas de agradarnos a nuestras ganas de agradar, ya que todo se contagia.
La invitación de Luis Ramiro a principios de verano para tocar con él en Galileo Galilei fue un gran empujón anímico. Uno de tantos de este hombre. Hombre que curiosamente se plantó en la sala Zanzíbar para acudir al último concierto que di junto a Almudena. El problema es que se plantó en la sala al día siguiente y se la encontró cerrada. Cosas del directo. También importante el doblete de entrevista en Cope Madrid 2 de mano de Carmen González-LLanos Flethes (la pimera en directo y la segunda hace menos de un mes por teléfono).
El disco ha supuesto un desgaste en todos los sentidos. A parte de lo que he aprendido en estos 6 meses, los momentos brillantes, los invitados aún más brillantes, las risas y pequeñas discusiones con Antonio y el bueno de mi teclista-pianista-organillero y apoyo anímico que es Coque… he acabado completamente bloqueado y apático. Ahora estoy en proceso de desconexión, esperando el pistoletazo de salida para pegármela en alguna de las vallas del tramo de carrera.
Para bien o para mal, he aprendido a perder menos el tiempo con cosas o situaciones que no me aportan nada y disfrutar más de otras. Cada vez me gustan menos las tonterias y me fío menos de la gente. Siempre que termino un concierto pienso que ha sido el peor. Las opiniones negativas de mis conciertos me siguen destrozando anímicamente y sufro procesos sociofóbicos en el escenario en base a las reacciones del público a las dos primeras frases que digo después de la primera canción. Sigo sin prepararme un ápice de lo que digo en los conciertos y sé a lo que me expongo. Soy un personaje voluble e inevitablemente sensible al público. Me dicen que tablas, experiencia, eso se hace con los años, eso… pero llevo 6 años haciendo esto. No es cuestión de tablas. Es cuestión de que no somos músicos. Somos personas que hacen música, debajo y encima del escenario. No somos actores aunque lo parezcamos. Somos lo que somos.
En definitiva, 2008 ha sido importante. Javi y yo ya dijimos a finales de 2007 que 2008 sería un año para rodar mucho y prepararnos para 2009. Porque vendrá agitadito. Hemos decidido quitarnos de en medio una temporada y ordenar un poco todo en vista a lo del disco. Hasta la presentación, nos quedaremos fuera de plano, al menos como formato banda.
Aprovecho para daros las gracias a todos por este año. Por los conciertos, los emails, los apoyos, los ofrecimientos y sobre todo, por haber sido capaces de leeros todo esto.
Felices fiestas. Nos vemos en 2009.